
Por Timothy Herrmann
NUEVA YORK, 2 de diciembre
(C-FAM) Delegaciones de C-FAM contraatacaron la semana pasada la falta de
administración y transparencia de expertos independientes de la ONU. Pakistán
encabezó los cargos, proponiendo una enmienda llamada por los expertos para
“ejercer sus funciones de manera independiente y en total observancia de sus
mandatos respectivos”. Cuarenta y ocho países apoyaron la enmienda, todos ellos
frustrados enormemente por la tendencia de muchos de los expertos
independientes citados a aprovecharse de sus mandatos.
El ejemplo más reciente de un
experto independiente que va más allá de su mandato es Anand Grover, el Relator
Especial sobre el Derecho de la Salud quien en su informe del mes pasado
reclamó que el aborto es un derecho internacional. Los individuos como Grover
son designados por su pericia en un área en particular de los derechos humanos,
pero cuando ellos muestran inclinaciones importantes en su informe o reclaman
que sus opiniones tienen fuerza legal internacional, esa pericia entra en cuestión.
A los expertos independientes
se les designa no se les elige y reciben una supervisión mínima en la ONU. Como
resultado, el aliciente para muchos para ser deshonestos es volverse comunes y
corrientes y considerablemente difíciles de moderar. En octubre del 2009, el
Relator Especial sobre Contrarrestar el Terrorismo, Martin Scheinin dejó la
visión de su mandato sobre el terrorismo para definir el género como una
“construcción social.” En noviembre del 2010, (A/65/162) el anterior Relator
Especial sobre el Derecho a la Educación, Vernor Muñoz, cuestionó el inviolable
rol de los padres en la educación sexual de sus hijos. Dada la frecuencia y
naturaleza controversial de estos casos, Paquistán determinó como necesario
proponer una enmienda para recordarle a las delegaciones sobre la importancia
de que los expertos independientes se limiten a sus mandatos.
Para muchos países como
Jamaica, la enmienda propuesta significó una gran oportunidad para hablar en
contra de la manera en que su país en particular había sido acosado por
relatores especiales en el pasado. Una delegada de Jamaica dijo que un relator
especial “públicamente la acusó” de representar mal los puntos de vista de su
propio país al leer una declaración que de hecho estaba preparada por su gobierno
en la capital. El delegado ruso también expresó el apoyo a la enmienda,
llamándole una mejora al texto de resolución.
Pese a que los Estados
miembros realizaron quejas formales a lo largo del año a cerca del
comportamiento cuestionable de sus expertos independientes, el “incumplimiento
persistente de los titulares de los mandatos” únicamente se considera cuando su
mandato se acerca a la renovación de tres años después de su nombramiento. Aún
en ese momento, la decisión final sobre extender o no el mandato del relator
especial lo decide el Presidente del Consejo de Derechos Humanos, no los
Estados miembros. En el caso de algunos expertos independientes como los
Representantes Especiales, únicamente el Secretario General determina si el
experto en cuestión es culpable o no de excederse los límites de su mandato.
La opinión de estos expertos
no es obligatoria en las leyes internacionales y tampoco en los países que
ellos critican. Aún cuando sus opiniones se refieran en una resolución, ellos únicamente mantienen
la fuerza de su opinión personal o de las normas internacionalmente reconocidas
que apoyan sus opiniones. Al mismo tiempo, muchos grupos de ayuda han intentado
utilizar la independencia de estos expertos en lugar de insistir en su
agenda en la ONU. Para Paquistán y muchos otros países, el tiempo se ha
terminado para esta práctica.